En Bodegas La Encina, la práctica artesana es la base de la elaboración de sus vinos. Volviendo a sistemas tradicionales, eligiendo cubetas de fermentación pequeñas para evitar subidas de temperatura durante la fermentación. De aquí pasa a depósitos mayores para la decantación y de éstos al destino, bien sea el embotellado de vino joven o el paso a barricas para su maduración. El visitante puede ver todo esto.
Sus viñedos se encuentran en Almansa y Caudete en Castilla
la Mancha y Villena en Alicante. Es la única tierra sin filoxera y
prácticamente sin ataques de hongos.
Las variedades son autóctonas y milenarias: Monastrell,
Garnacha, y Forcallat que cultivadas en secano dan una producción de 2,50-5,00
kg/cepa.

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